Lencho, el protagonista, es un agricultor y él necesita cien pesos para volver a sembrar para plantar sus cultivos que fueron destruidas por una tormenta de granizo. La historia comienza muy optimista porque Lencho cree sin ninguna duda de que lloviera. “Durante la mañana, Lencho… que conocía muy bien el campo… no había hecho más que examinar el cielo hacia noreste. Ahora sí que viene el agua, vieja.” Después de la lluvia, “comenzó a soplar un fuerte viento y con las gotas de agua comenzaron a caer granizos muy grandes,” que destruyó todas las cosechas, dejando a la familia sin comida. En este punto, Lencho es aún optimista y desde Lencho tiene gran fe en Dios, él escribió una carta a Dios pidiendo cien pesos diciendo: “Dios, si no me ayudas pasaré hambre con toda mi familia durante este año. Necesito cien pesos para volver a sembrar y vivir mientras viene la nueva cosecha, porque el granizo.” El jefe postal recibió la carta y fue impresionado con la fe de Lencho y ganó 60 pesos y lo envió a Lencho de Dios en una carta. Cuando Lencho recibió la carta y notó sólo 60 pesos él escribió una carta a Dios diciendo, “Dios: Del dinero que te pedí, sólo llegaron a mis manos sesenta pesos. Mándame el resto, como lo necesito mucho; pero no me lo mandes por la oficina de correos, porque los empleados son muy ladrones. –Lencho.”